Para mí la palabra del año es “aparentar” o “pretender”. 

Llega la AI y se sustituyen muchos empleos; los que aún cuentan con uno, tienen que aparentar que trabajan más de lo que lo hacen. Las empresas deben aparentar que necesitan más empleos de los que realmente ocupan, porque correr masivamente no ayuda a nadie, y al final el empleo dignifica ¿Qué sería socialmente si hubiera despidos que estuvieran al nivel de lo que realmente se necesita hoy en las oficinas? 

¿Necesitamos una nueva actualización de nuestra app bancaria? Probablemente no. Pero hay que aparentar que sí. ¿Necesitamos un shampoo o yogurt más? Probablemente no. Estamos llegando a un tope en la innovación, pero pretendemos que no.

La gente aparenta estar poniendo atención en las juntas; pretende tomar notas, pretende dar feedback, pero ya sabemos que la atención es un recurso escaso y después de la pandemia lo es aún más. Los que hacemos presentaciones ya no sabemos cómo mantener a la gente enganchada; aparentan estar ahí pero en realidad están disociados pensando en su fin de semana, en las compras del supermercado. Y no se diga los alumnos, los maestros hacemos circo maroma y teatro para atraer segundos de su mirada, porque ellos aparentan ser apasionados de su carrera, pero no así, no aquí.

En las relaciones, aparentamos estar enganchados; pretendemos querer una relación amorosa pero en realidad cuando la tenemos no nos convence mucho, no nos involucramos, no queremos ese nivel de compromiso. Pretendemos estar en una relación que no está ahí y por eso les llamamos situationship; pretendemos tener amigos pero no estamos ahí para ellos cuando se necesitan; siempre estamos ocupados. No podemos darnos abasto para oír los problemas amorosos o laborales de los nuestros; los dejamos en visto, tenemos que aparentar que estamos poniendo atención a una junta.

No me hagan empezar con las redes sociales, el epítome de aparentar. Y ya es mucho más complejo que sólo aparentar ser cool. Es hacerle parecer a los demás que no te importa tanto, o que te importa más de lo que te importa (ir a un concierto por ejemplo). Que ahora ya no se toman fotos de mesas super bien puestas, que ahora se toman fotos de sobremesas, manteles llenos de grasa, platillos a medio comer. Hay que pretender que la plática estuvo buena; todo staged. Influencers de beauty enseñando su desastroso y desarreglado tocador con sus cremas regadas por todos lados, sí, pero en un desorden montado, medido, que no se parece en nada a nuestro cajón cuando lo abrimos.

Entre más convivo con GenZ más noto que están metidísimos en aparentar vivir una vida menos digital de la que viven; quisieran reencontrarse con lo analógico, cargan cámaras analógicas,Y2K core. Se ponen playeras de Nirvana para aparentar conectar con algo más auténtico de lo que perciben pasa a su alrededor. 

Y ya se había tardado en aparecer la palabra autenticidad; la que aparece en todos lados como si fuera un remedio o un antídoto a todo lo que pasa. Alabamos a la gente que parece auténtica: ensalzamos a la Rosalía o a Guillermo del Toro o a cualquiera que parezca que “huele” a que realmente está haciendo lo que quiere y no sólo aparenta.

No hay moraleja aquí. No sé a dónde nos va a llevar esta fiebre por aparentar. Hace unos años veía que todos cargaban el libro “El sutil arte de que te importe un carajo”. ¿Será que el libro lo logró y ahora ya logramos que todo nos importe un carajo?. Pero igual hay que seguir levantándonos en la mañana y pagando rentas, entonces queda pretender.

Se acepta abrir conversaciones al respecto. Sólo así podemos empezar a pensar qué sigue; por lo pronto, quería señalarlo y pensarlo juntos.

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10/10/2025

asdasda

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