Ya entendí por qué las nuevas generaciones se están volviendo más conservadoras.

Por todos lados se ve este dato: la gen z es conservadora; y sobre todo en hombres. Para un proyecto me pidieron buscar datos públicos de México y aunque pareciera que la tendencia aplica también para nuestro país, no hay tanta info disponible.

Tengo varios años observando jóvenes, desde que eran millennials hasta ahora que son Z, y a los Alpha que ya vienen pisando lo talones. 

Una diferencia marcada que veo es que los Z están entregadísimos al capitalismo. No lo cuestionan nada ya. Los millennials usaban las experiencias en lugar de las posesiones un poco sí, porque no alcanza para posesiones duraderas como una casa, pero también por un poco de resistencia a la idea de poseer y un “entregarse” a lo efímero. Los Z en cambio, no pasan por ese conflicto, tienen otros más presentes, que les quitan más la paz y como dice Renata Salecl, el cambio personal no deja tiempo para el cambio social. 

Hace unos años estabamos mega optimistas cuando aprendimos que los Z capitalizaban sus hobbies. Con ojos de millennials eso significaba entonces que seguían su pasión, ¿no? Pues oh sorpresa; más bien desde bien chavitos están inmersos en el juego de gastar, tener, aparentar Outfits, experiencias, viajes, ropa para hacer ejercicio (y no me hagan empezar con desde qué edad los Alpha ya quieren dinero para los robux). El sistema capitalista adoctrina hermoso.

El amigo filósofo pop de moda, Byung Chul-Han dice que la positivización del mundo nos está privando de la posibilidad de crear anticuerpos, no hay resistencia inmunológica… es decir que “pensar positivo” es inmanente ya al sistema mismo. Entonces, si vas a ser un joven adaptado, feliz, positivo, pues tienes que entrar al juego de poseer y gastar para pertenencer.

¿Qué tiene que ver esto con el conservadurismo entonces?

Conservadurismo es conservar las cosas como son (o eran); volver a lo tradicional, a lo conocido. Pasa que entonces hay tanto desajuste y caos en el mundo, que los Z lo que quieren es volver a esos espacios que se les vendieron como seguros: poseer cosas, gastar, casarse, tener hijos, ser amas de casa. Las reglas ya están escritas, sólo hay que seguirlas. Hace poco oía que por eso los adolescentes son más propensos a caer en sectas: cuando estás justo entendiendo quién eres y tu cerebro aún no se desarolla, estas organizaciones ya vienen con una lista de cómo te tienes que comportar; y listo, lo cumples y formas parte.

En cambio, experimentar relaciones no-monógamas, entregarse a pasiones amorosas o de intereses diversos o excéntricos desde muy jóvenes son cosas arriesgadas que ya no quieren vivir; ya no quieren ser lastimados. Crecieron en pandemia, con sus teléfonos en la mano y la ansiedad a tope. No quieren tomar alcohol porque los pueden funar si malcopean y los graban; prefieren pasarla leve con sus amigos en casa de alguien; el nuevo mandato es estar fit y flaco (sí, otra vez).

No es que conscientemente sean más religiosos; es que la espiritualidad ofrece un lugar seguro, cierta calma en medio del caos. No es que se quieran casar porque crean en la Iglesia; es que la familia es una respuesta “sencilla”, viable y posible para ordenar cosas que no saben ordenar en su cabeza y emociones. 

Del crecimiento político de las derechas en el mundo ni hablo, porque no soy politóloga ni experta; pero a eso que sabemos y vemos que pasa sumenle esto y pum! Coctel perfecto de conservadurismo.

No quiere decir que los Z estén más o menos jodidos que los millennials o los alpha; pero sí que su formación social se vio profundamente afectada, y las consecuencias son decenas. Esta es sólo una de ellas.

Diana Bueno Bieletto es Maestra en Psicología Social y Cultural por la London School of Economics. Mexicana, ha trabajado en investigación y estrategia para marcas desde 2007.

¿Qué te pareció?

1 Comment
10/10/2025

asdasda

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más Entradas